¿Leer? ¿Lectura? Estas palabras por simples que parezcan son en demasía complejas; Empero, su constante uso en el habla cotidiana y el argot académico, las han convertido en vocablos vacíos, en sinónimos inexactos, cuyo sentido ha terminado en la obviedad; una obviedad sin contenido. Se dice “lectura” para designar el proceso de “leer” y no el texto donde habrá de operar aquella, y lo peor; “leer” es para muchos, decodificar, aunque está por demás mencionar que este es el primer momento del proceso de lectura; sin embargo se piensa que tal momento lo es todo.
Leer es un proceso interactivo que no avanza en una secuencia estricta desde las unidades perceptivas básicas hasta la interpretación global de un texto, sino que el lector experto deduce información de manera simultánea de varios niveles distintos, integrando a la vez información grafofónica, morfémica, semántica, sintáctica, pragmática, esquemática e interpretativa.
La lectura para los estudiantes es el principal instrumento de aprendizaje, pues la mayoría de las actividades escolares se basan en la lectura. Leer es uno de los mecanismos más complejos a los que puede llegar una persona a que implica decodificar un sistema de señales símbolos abstractos.